Que la escuela esté registrada es el piso, no el techo. Con eso confirmado, las preguntas que de verdad diferencian a una escuela de otra son otras: si el auto tiene doble comando y está a nombre de la escuela, si el seguro cubre al alumno durante la clase, si las clases son individuales o compartidas, y si el instructor que te va a tocar es uno de los que figuran con matrícula vigente.
Ese último punto es el más fácil de pasar por alto y el más comprobable: arriba tenés los nombres. Preguntá con quién vas a manejar.
Y una aclaración que ahorra dinero: ninguna escuela puede garantizarte la licencia. El examen lo toma el municipio, no la escuela. Si alguien te lo promete, es motivo suficiente para desconfiar del resto.